El poder de la oración, semana 3
Última semana del experimento. La verdad es que ya me he aburrido de esperar la iluminación, no tiene sentido. Ni siquiera me voy a molestar en desglosar la semana, ¿para qué? En general ha sido bastante aburrida y agotadora. Mi trabajo sigue sin llenarme y la visita de un auditor me ha dejado mal sabor de boca. En lo personal me encuentro bien, sin cambio alguno. No noto efecto alguno de la oración sobre mi salud, y sospecho que si algún día me ocurre algo, será mejor llamar a una ambulancia y no al cura del pueblo.
Total, lo que me temía. El problema, supongo, es que yo no creo en una divinidad que me resolverá la vida si le hago la pelota. Tampoco he sentido la necesidad de acudir a un espíritu, estoy contento con lo que soy y con lo que tengo (excepto con mi trabajo, claro), y sé atajar mis problemas sin creer ciegamente que alguien intercederá por mí.
Tags: experimento, poder de la oración
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