Jesus Camp, el camino hacia el terrorismo cristiano (I)
Estoy viendo el documental Jesus Camp por capítulos, esto es, a medida que voy teniendo ratos libres y ganas. Realmente tengo más tiempo libre que ganas, y no porque sea reacio a ver documentales, nada más lejos de la realidad. Es más, éste en concreto está muy bien montado, tiene una fotografía y un sonido austeros pero de altísima calidad artística. Pero no tengo ganas y os explicaré por qué.
Jesus Camp nos introduce en el corazón del movimiento evangelista estadounidense. Quizá algunos hayais visto el documental Root of all Evil?, narrado y protagonizado por Richard Dawkins, donde mantiene una animada charla con Ted Haggard, antes pastor evangélico y ahora una especie de paria religioso debido a su homosexualidad encubierta y las drogas. Dawkins trazaba de manera muy superficial las peculiaridades de estos fundamentalistas cristianos y Haggard se limitaba a presumir de dios y de presidente.
El documental que nos ocupa va mucho más allá. Tanto que llega a estremecerte de impotencia e indignación.
No han escatimado testimonios, no han cortado ninguna declaración. Apenas hay crítica, sólo muestra la realidad, cruda, descarnada. En ocasiones y a modo de intermedio, las escenas de un periodista radiofónico cristiano que se muestra sorprendido y apenado por el rumbo fundamentalista que está tomando su país. No es para menos.
El punto terrorífico del documental no está en las soflamas de los pastores, las tácticas de los predicadores o las amas de casa que piensan en George W. Bush como un enviado de la providencia. Esto carece relativamente de importancia. Lo que de verdad acojona es ver a padres orgullosos de que sus hijos sean entrenados para convertirse en soldados de dios, en el sentido literal del término, y a estos pequeños sonreír cuando hablan sobre el martirio y la entrega de sus vidas a la religión que les han impuesto.
Todo comienza en casa. Según el documental, la mayoría de los niños estadounidenses escolarizados en el hogar pertenecen a familias evangelistas. El programa educativo es, irónicamente, nada educativo. Las madres evangelistas enseñan a sus hijos a negar la Teoría de la Evolución, a reírse del Calentamiento Global y a poner a dios por encima de todo. Los chavales, cómo no, se aprenden al dedillo lo que sus madres explican con vehemencia. No hay dudas, ni críticas, ni preguntas.
Para reforzar el sentimiento de rechazo hacia una sociedad racionalista y conseguir que la religión condicione toda su existencia, los niños son integrados en la congregación evangelista a través de reuniones donde la instructora, al más puro estilo de los telepredicadores de los ochenta, consigue provocar auténticos ataques de histeria entre los pequeños asistentes al grito de “¡Amén, amén!”. La escena es dantesca. Críos de ocho años en un supuesto éxtasis, tirados en el suelo y sufriendo fuertes espasmos; niñas con los brazos extendidos, llorando desconsoladas; súplicas a gritos dirigidas al dios cristiano.
Los niños son entonces invitados a unirse a un campamento religioso, y mientras no llega el verano, una típica tarde de relax en una bolera se transforma en la oportunidad de una niña para complacer a su padre, al intentar convencer a una chica de unos veinte años de que dios le había ordenado entregarle un panfleto.
Apago el reproductor de DVD. Es demasiado para un solo día.
Tags: abuso de menores, evangelismo, evangelistas, fundamentalismo, jesus camp, religión, ted haggard
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9 Mayo , 2008 at 8:56 pm
No he podido ceder a la tentación y he echado una ojeada a la peli de marras en YouTube. ´Gen santa!!!. Las imágenes recuerdan los exorcismos. Las pobres criaturas tienen una cara de pánico de denuncia en un juzgado. Empiezo a explicarme algunas actitudes en los foros de debate. Voy a intentar conseguir la peli completa, aunque dudo que sea capaz de verla de un tirón.
Un saludo