Y al final fue una supernova
No era un agujero negro, ni un planeta lleno de vida, ni tampoco la radiación de Hawking, aunque esto último no es un objeto. Se trata de la supernova más joven de nuestra galaxia, de tan solo 140 años.
Según los investigadores de la NASA, su descubrimiento no ha sido posible hasta ahora debido a que su situación es próxima al centro de la galaxia, y está envuelta en una densa nube de polvo y gas.
Este descubrimiento permitirá calcular con mayor exactitud la cadencia de explosiones de supernovas en la galaxia, que, a su vez, darían lugar a nuevas estrellas y eventualmente se convertirían en agujeros negros.
En palabras de Stephen Reynolds, líder de la investigación: “No hay otro objeto en la galaxia con las propiedades de éste. Es un descubrimiento extremadamente importante para aprender más sobre cómo explotan algunas estrellas y qué ocurre con sus secuelas”.
Tags: chandra, nasa, supernova
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