Usted es licenciado en chorradas
Esto es lo que un camión robótico en busca de científicos respondía a un señor que se le acercaba blandiendo un supuesto título universitario y gritando “¡Yo soy licenciado en medicina homeopática!“, en un capítulo de esa serie de culto que es Futurama.
Hoy he estado leyendo un artículo acerca de los peligros de la telefonía móvil y sus efectos sobre la estructura del ADN. Anteriormente ya había comentado lo hipócrita que resulta criticar la telefonía móvil y utilizar el microondas al mismo tiempo. Ahora resulta que los homeópatas se unen a la fiesta.
Sí, la revista en la que se había publicado el texto trata la homeopatía como una disciplina médica. Vamos, todo un ejemplo de veracidad e interés por la salud de sus lectores.
Esto no debería importarme demasiado. Al fin y al cabo, todos conocemos el famoso refrán sobre los granujas que dice dios los cría y ellos se juntan, así que si eres tan estúpido como para creer que una disolución sin principio activo puede curar una enfermedad, probablemente merezcas sufrir ataques de pánico cuando utilices tu teléfono móvil de última generación.
Pero resulta que me ha recordado una trágica noticia publicada el mes pasado en menéame, acerca de una joven italiana que murió al confiar el tratamiento de su diabetes a un homeópata. La homeopatía es sólo un placebo, y dudo que nuestro cerebro pueda controlar conscientemente la producción de insulina.
Esta chica de 16 años, cansada de la medicación, acudió con sus padres a la consulta de un descerebrado que le retiró el tratamiento argumentando que la insulina “vuelve vago al páncreas”, y que “las vitaminas B y E, al ser antioxidantes, podrían ayudar“. Comenzó a empeorar en cuanto dejó de inyectarse insulina. Doce días después entró en coma, con 450 mg/dl de glucemia y los organos vitales afectados. Murió en el mismo hospital en el que le habían diagnosticado la enfermedad.
El miedo a la telefonía móvil no es nuevo, es el miedo a las novedades, a lo desconocido, un pequeño trastorno mental que se cura con el tiempo. Pero la confianza en la homeopatía tiene su origen en la esperanza, en ese sentimiento tan humano que nos hace agarrarnos a un clavo ardiendo. Esto la hace un millón de veces más dañina y perjudicial.
No, la homeopatía no va a curar un cáncer. Nunca. Tampoco puede hacer que la diabetes desaparezca, ni que el SIDA deje de ser una amenaza. Si alguien te cuenta que se ha curado gracias a un compuesto homeopático es porque el efecto placebo sí ha funcionado para su enfermedad, nada más.
Es verdaderamente triste que una mentira como ésta se pueda convertir en un negocio rentable.
Tags: homeopatía
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2 Junio , 2008 at 10:50 am
Pues si es triste, si, pero así esta el patio. Conozco homeóptas que han tratado de que sus pacientes dejaran la medicación contra el SIDA, y burradas similares.
Lo que me parece más grave es que haya numerosos médicos que se apunten al carro, cuanto se les supone un mínimo de formación científica (al menos, les explicaron lo del número de Avogadro).
Poderoso caballero es Don Dinero.